Así conocemos a estos siete hermanos que inauguraron nuestro albergue allá por el 2004.
Su madre era una galga negra a la que dispararon y que tenía, como es comprensible, un miedo horrible al ser humano. Merodeaba por las afueras de Alcañiz y por la noche se acercaba al pueblo a buscar comida para ella y para sus cachorros. Un día pudimos rescatarlos, pero nunca pudimos coger a la madre.
Desde entonces están en el albergue. Nadie se fija en ellos porque son un poco tímidos, sobre todo con desconocidos, pero entre ellos están muy unidos y forman una estupenda "manada". Cuando entras a su parcela, enseguida vienen a olerte y a curiosear. En cuanto tienen un poquito de confianza buscan que les acaricies, aunque a algunos como a Pipo, les cuesta mucho, todavía tienen miedo.
Debido a su timidez y a su tamaño grande, sabemos que son de difícil adopción, pero yo creo que algún día aparecerá ese "ángel" y se los llevará a su casa al campo, les enseñará que hay más vida detrás de esas cuatro paredes y conocerá de verdad a estos 7 seres maravillosos que nosotros sabemos que son.
Necesitan una oportunidad, nadie se la ha querido dar y llevan demasiado tiempo esperando. Si estás interesado en ellos, no dudes en llamarnos y ven a conocerlos. |